martes, septiembre 13, 2005

Zapping literario, un buen ejercicio


Claro está que el gusto por la lectura no se transmite por osmosis, eso lo sabe cualquier hijo de vecino. Por lo mismo, una buena forma de abrir los apetitos literarios es revisar a la rápida, casi como esa dinámica esquizoide llamada zapping (pasearse a gran velocidad por la parrilla de canales en TV, requisito que sea con control remoto), las alternativas que entregan esos montones de hojas encuadernadas. Esos objetos que llaman libros.

Son tantos los universos por los que he paseado a través de miles de hojas, de distintos olores, calidades, tamaños, etc., que me cuesta bastante decidirme y poner el ON en la memoria, determinar por cual empezar. Es que todos me han llevado a conocer mundos y personajes los cuales he hecho míos por simple gusto casi inconsciente: comarcas, pueblos, olores, sabores, amigos, batallas, penas, muertes, monstruos, colores, etc.

Marcado a fuego tengo cuando conocí a Aragorn ("El Señor de Los Anillos, Trilogía, JRR Tolkien). Confieso que me ayudo en esos días en que mis ganas desfallecían y mis ánimos por seguir adelante escaseaban como sombra en día caluroso. Las lecciones que aprendí de él me dieron gran fortaleza para tomar y mantener decisiones que no sé si las hubiese asumido de no mediar su ejemplo: llegar hasta el final heroicamente –aunque parezca todo perdido-, llevando siempre los ideales de vida como bandera de batalla. Notable.

Si cambio de canal, imborrable será lo increíble que fue conocer a quien fuera "mi amigo personal": Siddharta (de Herman Hesse). Él me mostró de manera radical como la disconformidad de vida no sólo se da desde el tener nada al tenerlo todo. Porque también se genera esa dinámica al revés, aunque te cueste creerlo.

Para este supremo personaje (nada menos que Buda posteriormente), el llevar una vida principesca al extremo de ni siquiera conocer el sufrimiento o la muerte, era el mundo que existía. Pero cuando conoció el dolor, logró caer en cuenta de muchas verdades que lo llevaron a ser "el que ha despertado" o Buda; que en resumidas cuentas busca el completo despertar espiritual llamado "iluminación", lo que significa la liberación del sufrimiento y la felicidad completa e incondicionada. O sea, renunciado a todo lo material se llega a tener plenitud y felicidad espiritual, duradera e imborrable. ¿Tentadora oferta no?.

Otros canales muy buenos han sido "Tinta Roja", de Alberto Fuguet; "Un fuego que enciende otros fuegos", del Padre Alberto Hurtado; "Los Illuminati, la trama y el complot" de Luis Martínez Otero; "La Odisea" de Homero; "El Código Da Vinci" de Dan Brown, ¡uuuf!... y tantos más que me perdonarán por no incluirlos.

Como dije en un comienzo, sé que el gustillo ese por leer no se transmite como un virus, o como dije al comienzo, por osmosis. Sin embargo, si se atreven algún día a agarrar un librillo, o sea, a ponerle ON al bichito de la lectura (que cuando no es a la fuerza, nunca se apaga) acaban de pasear por una modestísima guía para hacer esta dinámica del zapping literario.

Ahora, corra a su rincón favorito por favor, acomódese, abra expectante su elección y dispóngase a pasear por mundos por los que ni en sueños soñó conocer. Sea uno más de los que aún fantaseamos como niños, despiertos; de los que aún nos sorprenden los héroes y villanos cuando vamos apretujados en el metro, en la micro o simplemente estamos en una sala de espera. Simplemente, apriete el ON.

1 Comments:

Blogger Fernando Garrido said...

Es buen ejercicio, para terminar a la conclusion de que es valorable lo caminado, pero es mas veneravle lo que nos viene.

9:00 p. m.

 

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